¿Por qué lloras león?

Hoy león está de mal humor. Le duele enormemente una muela y nada ni nadie puede ayudar a mejorar su estado de ánimo.
No le gusta quejarse y no le gusta que los demás animales piensen que un dolor de muelas le hace llorar ¡vaya león sería si no pudiera aguantar un simple dolor de muelas!

Pero el caso es que no puede dejar de llorar así que se aleja del resto de animales para que no le vean ni le oigan gemir. No puede soportar que los demás jueguen y rían mientras el sufre tanto dolor.

León encuentra refugio tras el gran baobab, y allí se encuentra lamentándose cuando aparece mono y le pregunta sorprendido – ¿estás llorando león?-, – ¡No! – gruñe león – es el sol que me molesta en los ojos.
– Largo de aquí que quiero dormir un rato. Y echa a mono con muy malos humos.

Entonces va a esconderse bajo unas rocas cuando aparece la cebra que pregunta sorprendida – ¿estás llorando león?-, – ¡No! – gruñe león – es la arena que se levanta con el viento y me entra en los ojos.
– Largo de aquí que quiero dormir un rato. Y echa a Cebra con muy malos humos.

León decide refugiarse entre las hierbas altas de la laguna cuando oye la voz de cocodrilo que le pregunta estupefacto – ¿estás llorando león?-, – ¡No! – gruñe león – se me ha metido una brizna de hierba en los ojos.
– Largo de aquí ¿es que no pensáis dejarme en paz?. Y echa a correr en dirección a un grupo de acacias.

Por fin parece que puede quejarse tranquilo cuando, de entre los árboles, aparece Sifón el elefante a todo correr. Y antes de poder reaccionar ¡Cataplum!, se choca con su enorme amigo. El golpe es tan fuerte que una de sus muelas sale volando dejando a león tirado en el suelo como una alfombra y completamente atontado.

León está apunto de gritar a su amigo cuando se da cuenta de que su muela y el dolor han desaparecido. Está tan contento que se pone a llorar de alegría.
Ante tanto alboroto, los animales se han acercado ver lo que ha ocurrido y se encuentran a león tirado en el suelo. Sifón le pregunta -¿estás llorando león? a lo que mono responde _ no, es el sol que le molesta en los ojos. – Te equivocas – dice Cebra – es la arena. – No, no – dice cocodrilo – es una brizna de hierba.

León empieza entonces a llorar de la risa mientras dice: que va amigos, es un dolor de muelas.
Sifón extrañado dice – que fuertes y valientes son los leones. Si ami me doliera una muela lloraría sin parar, sin embargo el león se muere de risa.-

 

Vacaciones en el mar

 

Eran las diez de la noche y la princesa Ysi no paraba de dar vueltas en la cama.
Lo había intentado todo, había contado ovejas, había saltado 100 veces, había leído…pero nada.
Cada vez que cerraba los ojos su cabecita rubia empezaba a pensar en lo que le esperaba al día siguiente. Y es que por primera vez en su vida Ysi iba a ver el mar.

Hasta ahora sus vacaciones consistían en visitar a sus distintas primas iendo de castillo en castillo por toda Europa, pero este año su prima Esther iba a pasar sus vacaciones en la playa y había invitado a Ysi.
Cuando recibió la carta se volvió loca de alegría. Se pasó tres días corriendo y gritando a los cuatro vientos que por fin iba a conocer el mar. Sin embargo ahora que se acercaba la fecha empezaba a tener dudas.
Según sus libros el mar podía ser muy peligroso. En sus profundidades había cientos de barcos hundidos y miles de personas habían desaparecido entre las olas o arrastradas por la corriente.
– Buff, ¿me tragará a mi también el mar? ¿me picará una medusa? ¿me morderá un tiburón?…

Estaba tan nerviosa que a eso de la media noche se levantó y decidió añadir unas cuantas cosas a la maleta.
– Unas botas de agua, para que no me pinchen los cangrejos. Un mono de nieve, para que no me piquen las medusas, una vieja espada del abuelo, por si tengo que defenderme de los tiburones…
Y añadió también una cantimplora, un tirachinas, una caja de petardos y tantas tantas cosas que apenas podía cerrar la maleta y mucho menos cargar con ella.
– Pero ¿qué diantres has metido aquí? Preguntó el dragón ___ cuando le ayudó a llevar la maleta hasta el carruaje. – ¡Parece que hayas metido una armadura! – Vaya, pensó Ysi, una armadura es justo lo que necesitaba para ir a la playa ¿por qué no se me habrá ocurrido antes? Seguro que todos los niños llevarán una armadura…Pero ya no había tiempo, tendría que apañarse con lo que tenía.

El viaje en carruaje era largo paro Ysi se lo pasó durmiendo ¿adivináis por qué?
Pues claro, Ysi no había dormido en toda la noche haciendo su maleta y ahora estaba tremendamente cansada.
Al abrir de nuevo los ojos creyó que seguía soñando pues delante de ella apareció el paisaje más hermoso que había visto en su vida. Una larga playa de arena blanca se alargaba frente a ella hasta la orilla turquesa y un mar azul lanzaba destellos de plata bajo el sol.
En la orilla su prima esther la saludaba alegremente invitándola a acercarse. Ysi no lo dudó ni un segundo. Lanzó sus zapatos al aire y corrió hasta la orilla metiendo sus pies descalzos en el agua. De nada sirvieron la espada, el tirachinas o las botas de agua. Ninguno de aquellos tratos le hicieron falta para disfrutar de unas vacaciones que fueron las más felices de su vida.